viernes, 30 de noviembre de 2007

El día había transcurrido del modo como suelen transcurrir estos días; lo había malbaratado, lo había consumido suavemente con mi manera primitiva y extraña de vivir; había trabajado un buen rato, dando vueltas a los libros viejos; había tenido dolores durante dos horas, como suele tenerlos la gente de alguna edad; había tomado unos polvos y me había alegrado de que los dolores se dejaran engañar; me había dado un baño caliente, absorbiendo el calorcillo agradable; había recibido tres veces el correo y hojeado las cartas, todas sin importancia, y los impresos, había hecho mi gimnasia respiratoria, dejando hoy por comodidad los ejercicios de meditación; había salido de paseo una hora y había visto dibujadas en el cielo bellas y delicadas muestras de preciosos cirros. Esto era muy bonito, igual que la lectura en los viejos libros y el estar tendido en el baño caliente; pero, en suma, no había sido precisamente un día encantador, no había sido un día radiante, de placer y Ventura, sino simplemente uno de estos días como tienen que ser, por lo visto, para mí desde hace mucho tiempo los corrientes y normales; días mesuradamente agradables, absolutamente llevaderos, pasables y tibios, de un señor descontento y de cierta edad; días sin dolores especiales, sin preocupaciones especiales, sin verdadero desaliento y sin desesperanza; días en los cuales puede meditarse tranquila y objetivamente, sin agitaciones ni miedos, hasta la cuestión de si no habrá llegado el instante de seguir el ejemplo del célebre autor de los Estudios y sufrir un accidente al afeitarse.


El que haya gustado los otros días, los malos, los de los ataques de gota o los del maligno dolor de cabeza clavado detrás de los globos de los ojos, y convirtiendo, por arte del diablo, toda actividad de la vista y del oído de una satisfacción en un tormento, o aquellos días de la agonía del espíritu, aquellos días terribles del vacío interior y de la desesperanza, en los cuales, en medio de la tierra destruida y esquilmada por las sociedades anónimas, nos salen al paso, con sus muecas como un vomitivo, la humanidad y la llamada cultura con su fementido brillo de feria, ordinario y de hojalata, concentrado todo y llevado al colmo de lo insoportable dentro del propio yo enfermo; el que haya gustado aquellos días infernales, ése ha de estar muy contento con estos días normales y mediocres como el de hoy; lleno de agradecimiento se sentará junto a la amable chimenea y con agradecimiento comprobará, al leer el periódico de la mañana, que no se ha declarado ninguna nueva guerra ni se ha erigido en ninguna parte ninguna nueva dictadura, ni se ha descubierto en política ni en el mundo de los negocios ningún chanchullo de importancia especial; con agradecimiento habrá de templar las cuerdas de su lira enmohecida para entonar un salmo de gratitud mesurado, regularmente alegre y casi placentero, con el que aburrir a su callado y tranquilo dios contentadizo y mediocre, como anestesiado con un poco de bromuro; y en el ambiente de tibia pesadez de este aburrimiento medio satisfecho, de esta carencia de dolor tan de agradecer, se parecen los dos como hermanos gemelos, el monótono y adormilado dios de la mediocridad y el hombre mediocre algo encanecido que entona el salmo amortiguado.
Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas.


Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués.
Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.



(Fragmento de "El Lobo Estepario" de Herman Hesse)
Mis lágrimas son el ácido
que hace que tu manos ardan.

Mi rabia es el cuchillo
que hace que tu sangre
se derrame por mis tesículos.

Mi dolor es cualquier arma
que te pueda hacer chillar.

Mi vida es la hoja en blanco
llena de gotas de grasa
en la cual nadie quiere escribir.

Mi futuro es la tierra
en la que derramas con asco tu saliva
mezclada con tus mucosidades.

Mis palabras son el libro de autoayuda
que todo el mundo necesita leer
para volarse la cabeza con un revolver.

Mi sonrisa es la arcada
que sube por tu garganta
y que hace que derrames
un líquido agrío y espumoso.

Yo soy el tio al que siempre que ves
le miras mal intentándole decir
que es un loco degenerado.

Yo soy todo aquello que siempre odiaste
pero que siempre deseaste haber sido.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Quieres que alguien te de respuestas a todo. Quieres que alguien te prometa que seras feliz y que estarás libre de cualquier peligro.
Quieres respuestas y respuestas. Y seguridad. Que alguien te asegure todo lo que tienes. Y todo lo que piensas.


No paras de preguntar qué pasaría en anarquía si.... y si... ¿y si...? Buscas que te lo den todo en bandeja. Venga, vamos a decir la verdad. Tú no quieres una anarquía, ni nada de eso. Sí. No tengas miedo a decirlo. Tú no quieres luchar contra nada, ni quieres destruir esta sociedad ni nada. Lo único que te interesa es que te lo aseguren todo. Tener la puta certeza de que tú vas a tenerlo todo. Necesitas que alguien te asegure y te proteja tu salud, tu educación, tu integridad física, tus odiosas posesiones materiales... todo. No quieres que te falte nada. Nada de nada. No quieres verte solo ante el peligro. Tienes incrustada en tu puta cabeza toda la basura con la que te adoctrinan desde enano.


Quieres que alguien o algo te ayude y, ante todo, te proteja.
Y tú me preguntarás. "¿Que me proteja de qué?"
Y yo te respondo: de la libertad.

Sí, sí. No me he vuelto loco.
Te lo repito por si todavía no te lo crees: necesitas a toda costa que alguien o algo o las dos cosas o lo que sea, da igual, TE PROTEJA DE LA LIBERTAD.

Lo sé, lo sé. Sé que asimilar esta verdad para tí es muy duro. Pero tienes que aceptarlo de una vez por todas. Tienes miedo a la libertad. Miedo a encontrate solo. Sin nadie que te diga:

"Usted, tiene derecho a esto y a esto y a esto y a esto y a esto también. Si
pierde o le quitan algo le indemnizaremos, y le repararemos los daños. Todo por
su felicidad. Tiene que saber que todos tenemos deberes y derechos. Así que tiene el
deber de hacer esto y esto y eso también. Si no cumple sus deberes será penado y
tendrá que hacer esto y esto y eso también. Todo por su seguridad. Y por su
felicidad. Y por su libertad."


Necesitas que te controlen la vida. Necesitas que alguien vigile tus pasos. Necesitas que alguien controle todo lo que haces. Y que alguien tenga solución a todo. Necesitas que haya alguien que controle todo. Tienes terror a decidir tú mismo lo que a tí te incumbe. Tienes miedo a pensar y a buscar soluciones a los problemas que puedan surgir en la vida. Tienes miedo a enfrentarte a problemas. Necesitas que alguien te los liquide de antemano.


Ya era hora de reconocerlo.
Tu miedo es ese: que no haya nadie que resuelva tus dificultades. Que no haya nadie que lo maquine todo. Que no haya nadie que te diga qué tienes que hacer a cada minuto y cómo lo tienes que hacer. Tienes miedo a que no exista alguien o algo que te asegure que nadie te hará daño, que nadie te robará, que nadie te insultará... Y quieres que haya alguien que te diga que si, a pesar de todo, te roban o te hacen daño, el que lo haya hecho recibirá un castigo; necesitas saber que alguien castigará al que te haya hecho algo que no te gusta. Tienes miedo a que no haya nadie que te diga qué hacer para que no te hagan sufrir. Miedo a que no haya alguien que te asegure una supuesta libertad. Y tu felicidad. Y tu seguridad.

Buscas desesperadamente algo o a alguien que pueda arreglar todo lo que tú quieras. Buscas algo que te sostenga. Tu día a día consiste en eso, en encontrar alguien o algo que te asegure que nada saldrá mal, que hay soluciones para todo. Que pueda asegurarte que tu vida no será complicada, que siempre habrá alguien a tu lado diciéndote lo que tienes que hacer para que todo vaya bien. Quieres tener tu existencia controlada minuto a minuto.
Necesitas atarte a algo. O a alguien.



Prefieres que te engañen, que te sometan, que te opriman, que te vigilen... prefieres todo eso antes que vivir en libertad. Sí. Te da igual que te exploten si es con la garantía de que seras feliz y estarás seguro ante cualquier problema.




Ésa es la verdad. Ahora que la sabes, tú veras lo que haces...

sábado, 27 de octubre de 2007

Esto va sobre cómo la vida puede terminar sin más.

Sobre cómo todo se puede convertir en una mierda.

Sobre cómo todo puede seguir igual. Hecho una mierda.

Y sobre cómo todo puede cambiar rápida o lentamente.

Esto va sobre la rabia. Sobre luchar. Y gritar.

Esto va sobre la sangre y las lágrimas.

Esto va sobre la nada. Y sobre el todo. Pero más bien trata de la nada.

Sí.

Esto trata sobre cómo se puede llegar a no tener nada que perder. A no tener nada. Y tenerlo todo.

Esto trata cómo, a pesar de todo, se puede llegar a sonreir. Y a sangrar. Y a derramar agua salada por los ojos.

No lo dudes.

Esto trata sobre todas esas cosas.

Trata sobre lo que no tiene importancia.

Trata sobre la importancia de lo que no tiene importancia.

Sobre la vida.

Y la muerte.

Esto trata de la revolución. De la anarquía.

El todo y la nada.


Sobre la furia.

Sobre la escoria.

Sobre lo más bello que pueda existir.

Sobre lo contradictorio.

Sobre lo incomprensible.

Sobre lo que es exacto.

Sobre la necesidad de molestar al que se lo merece.

Sobre la necesidad de destruir para crear.

Sobre la destrucción. Y la creación.

Sobre la alegría.

Y sobre el dolor.

Trata de la alegría y del dolor.

Sí.

Claro que sí.

Esto trata sobre cómo comienza la vida y cómo termina sin darnos cuenta.

Esto habla sobre lo bello de la muerte.

Y también sobre lo horroso de la muerte.

Sobre el todo y la nada.

No trata sobre lo intermedio. Claro que no.

Esto habla del cambio.

Y también de la rutina.

Habla de la ignorancia. Y de la inteligencia.

Esto va de la mierda. Del olor a mierda.

Esto trata sobre lo bueno y lo malo.

Trata sobre el depertar.

Trata del que se despierta.

Sobre el que mata y el que muere.

Sobre las dos cosas a la vez.

Sobre cómo se puede morir matando.

Sobre cómo se puede vivir matando.

Trata sobre el odio.

Trata del amor.

Y de la rabia.

Esto habla sobre muchas cosas más.

Habla de todo. Y de nada.
...



Sí.

Exacto.

Acertaste.


Esto trata de mi...Y de ti.


sábado, 20 de octubre de 2007

15 tios. O tal vez sean 20. O treinta. Tal vez solo haya diez.
No lo sé.

Pero ese no es el tema.
El Tema es que hay muchos tios cerveza y cigarro en mano, en el bar, gritando a la tele: ¡¡GOOOOL!!
Un montón de tios borrachos metidos en una bar. Un montón de tios borrachos gritando a la televisión del Bar: ¡arbitro, hijo puta! Sí. Un bar a rebosar de tios diciendo que eso es falta y que quieren matar al arbitro.
Saltando y gritando GOL. O penaltiiiii.

Un bar lleno de tios borrachos y fumados diciendo que menudo partidazo de furbo están viendo. O diciendo que es una puta mierda.
Comiendo. Bebiendo. Fumando. Gritándole a la televisión que los del otro equipo son unos cabronazos.

Un montón de tios intentando dar algún sentido a sus vidas de mierda. Inténtandole buscar algun sentido metiéndose en el bar a beber y a ver un partido de fútbol. Deseahogando sus repugnantes y rutinarias vidas.

Esa es la vida que tienen.


Roja. Eso es Roja. Tarjeta rojaa. Ésto es lo que gritan. Y muchas otras cosas. Y la verdad es que se toman muy en serio esa basura. Tal vez el partido no les importe. Tal vez sea otro el motivo.
Tienen que llenar el vacío de su mierda de existencia. Tienen que distraer su atención prestándole atención a alguna mierda para no poder darse cuenta de que su vida no vale la pena.


Y esas son sus vidas. Sí. Triste pero cierto. Triste. Y muy cierto.
Los Sábados. Y los Domingos. Sábados y Domingos. Todos los fines de semana se meten en el bar más cercano para emborracharse. Para beber una burrada de cerveza. Y para meterse dos cajetillas de tabaco. O unos cuantos porros. Para beber y fumar y, por supuesto, para ver el partido de fútbol. Y para chillar a la televisón que ese jugador es el mejor del mundo. Que el árbitro está comprado. Que eso es penalti. Para chillar: gooooool. Necesitan rellenar su vida haciendo eso.


Supongo que tienen que hacer algo para conseguir olvidar que su vida es una puta y verdadera mierda.

Supongo que lo hace mucha gente. Supongo que mucha gente necesita hacer algo para tapar su desgracia, que es su vida.
Unos se meten en el bar y se emborrachan. Otros se refugian en la televisión. Otros en las revistas del corazón. Otros en los puticlubs. Otros en la lotería. Otros en su propio trabajo. Otros en libros de autoayuda. Otros en la música. Otros...

Supongo que lo hace todo el mundo. Supongo que lo hace mucha gente.
Supongo que la gente necesita tapara su mierda refugiándose en mierda. Supongo.



Todos esos tios. Metidos en un bar. Borrachos. A gritos con la tele. Viendo el furbo. Gritando que su equipo es el mejor. Gritando. Diciendo que mataría a los del otro equipo. Gritando que le quiere quemar la casa al árbitro. Diciendo que menudo golazo. Cerveza y cigarro en mano. Chillándole a la televisión...



Imagino que lo hace casi todo el mundo.


Imagino que hacen todo eso para intentar olvidar que sus vidas son una puta basura...


...



jueves, 18 de octubre de 2007

No tengas miedo.
Adelante.
Estás a un solo paso de conseguirlo. No tengas miedo.
Toda una vida esperando este gran momento.
Toda una vida esperando escapar de todo lo que te oprime.
Toda una vida obedeciendo y agachando la cabeza. Y toda una vida queriendo acabar con todo eso.
Atrévete.
Suéltate.
Adelante.
Aún estás a tiempo.
Venga.
Vamos.
No lo dudes ni un instante más.
Siempre has querido hacerlo, pero nunca te has atrevido.
Y ahora puedes.
Estás a tiempo.
Siempre quisiste acabar con todo aquello que odiabas.
Pero nunca diste el primer paso.
Y ahora ya lo has dado. Así que no te eches atrás. No lo tires todo por la borda.
Ahora solo estás a un paso.
Un único paso.
A un único paso de hacer lo que siempre has querido.
De ser libre. De dejar de esclavizarte en tu trabajo y, en general, en tu vida. De empezar hacer lo que tú quieres y no lo que otrxs te imponen. De no seguir viviendo muerto y de empezar a vivir de verdad.
Estás a tiempo de ser libre.
Lo deseas con todas tus fuerzas
así que...
Venga.
Vamos.
Escupe tu miedo.
No tengas temor.
Suéltate.
Adelante...



No eres especial.

Ni superior.


¿Por qué esa puta insistencia en querer superarte a todo y a todxs lxs demás? ¿Cuál es la razón? ¿Por qué tienes esa maldita manía en querer mostrarte por encima de todo? Eres un mierdas. Bueno, menos que éso.



Hijo de la gran puta. No me mires por encima del hombro. No me muestres tu currículum y tu coche Mercedes y tu ropa de marca y tus chalets adosados y tu reloj de oro y tus dientes blancos y tu cartera llena monedas y tu empresa... Por favor, no me enseñes todo eso. Eres un imbécil si lo haces, ya que me estarás mostrando lo peor de tí. Así es.


Me das pena. Me da pena ver cómo fardas de tu asquerosa y vomitiva vida. Siento pena cuando dices ser superior a mí, y a ése y a ésa otra y al de más allá. Tu lujosa vida me da mucha pena. Lo peor de todo es que esa pena casi siempre se convierte en un odio muy grande, y entonces en vez de pena, siento ganas de arrearte un puñeto y hacerte saltar tus brillantes dientes. Y verte chorrear sangre. Más y más sangre. Y no. No soy violento. Simplemente no me guardo mis deseos y mis sentimientos. No soy violento. Soy sincero. ¿Para qué voy hacer que siento envidia de tu vida? No quiero engañarte. Te quiero ser sincero. Y esa es mi sinceridad: tu vida me da pena y asco y odio, y un día te voy a dar un puñeto y te voy a rebentar la boca. Yo siempre soy sincero. Bueno... casi siempre.


Métete por el culo tu generosidad. Tu caridad. No quiero nada de tí. ¿No te das cuenta de que eres un gilipollas? ¿Te lo tengo que repetir? Vale, te lo repetiré: ¡eres un gilipollas! No eres un buen tío. Por mucho que me ofrezcas esto y lo otro y lo de más allá... tengo claro que eres un imbécil de mierda, que solo lo haces para mostrar que tienes de todo y yo no, que me puedes dar esto y lo otro y lo de más allá por que tú lo tienes y yo no... ¡Qué te jodan! No quiero nada tuyo. Vas por la vida ofreciendo cosas, mostrándote agradable, solidario, caritativo, generoso, bondadoso... ¡puaj! Vas por la vida intentado hacer ver a la gente que tú eres el mejor, que los demás son unos pobretones y que son inferiores. Te crees Dios, y es por eso por lo que, en realidad, NO EXISTES.


Lo peor de todo es que... ¡hay personas que se lo creen! Hay gente que se considera peor a tí. Hay gente que te ve por encima de ellxs mismxs. Eres un hijo de puta. De la gran puta. Un mierdas. Un cabronazo. Un idiota. Un imbécil. Un estúpido.



¡Anda! No desperdicies tu vida de mierda engañándote y haciéndote creer que eres superior. Que eres mejor. Haciéndote creer que eres especial.

No lo eres. Noooooooooooo lo eeeeeeeeressss. Joder. ¿De verdad que no entiendes todavía? ¿No lo cojes? ¿No lo pillas?

¡¿Te lo tengo que repetir?!

...


Pues no lo haré. Ya me he cansado. He perdido mi tiempo en escribir algo dedicado a tí. Qué tonto soy. Me has hecho perder el tiempo... Hijo de puta. De la gran puta.





Me has cabreado.

No quería llegar hasta este punto, pero me has inchado las pelotas.

Así que... te tendré que mostrar mi sinceridad. Te tendré que ser sincero...




viernes, 12 de octubre de 2007

La luz cegaba su visión. No veía nada.


Y de pronto gritó: "La puta luz, apártala de mis ojos ¡ya estoy harta, joder!".
Y fue en vano. Aquél que sostenía la puñetera luz nunca le haría caso.

"No te preocupues, este es el mundo real. La realidad. No tienes por que desear que te quite la luz de los ojos. Ahora solo ves destellos amarillos, blancos... éste es el mundo real. No tienes por que ver más allá. Es inútil. E innecesario."

"Quiero ver cómo es el mundo realmente. Todo eso que me cuentas es muy bonito pero... pero lo odio, lo odio. Odio esta visión. Todo el mundo la considera muy bella. Yo no. La odio. Me repugna. Sé que hay algo más detrás de esta luz cegadora. Sé que me estás mintiendo cuando dices que esta es la verdadera realidad. Sé que me quieres engañar, que me quieres hacer creer que esto es bello y magnífico. Para mi no lo es. Lo odio. Odio esta falsa realidad. Te odio a tí. Y a tu mundo. Os odio.
Quita esta luz de mi vista, coño, ¡quítala!"

"¡Cállate! No hay nada más bonito que esto. Este es el mundo en que te toca vivir y te tienes que aguantar. Te jodes. No hay nada más bello. Nada. Absolutamente nada. Este es el mejor mundo que puedes imaginar. Todos son felices. Todos trabajan y viven y rien. Todos aceptan este mundo por que no hay nada mejor que esto. Nada. Tú no eres más que una niñata de mierda. Te tienes que conformar con esto, por que esto es lo mejor. No tienes ningún derecho a ver más allá. No tienes ningún derecho a pedir algo más bello, por que no lo hay. Así que ¡cállate y disfruta!"

"¡Y una mierda! ¡Una puta mierda! No. No. No. Esto es una basura. A mí no me engañas. Todos esos que se esclavizan en sus putos trabajos de mierda, todos esos que se esclavizan a la sociedad de consumo. Materialistas. Esclavos. Están engañados. Cegados. Cegados por esta luz. Esta luz de mierda. Esta civilización. La que nos imponeis desde que nacemos. Esa luz cegadora que intenta hacer que veamos un mundo de felicidad. Pero yo solo veo esclavitud. Y mentiras. Y mierda. Yo no me creo todo esto. Yo ya solo siento odio. Odio hacia vuestro mundo de mierda. ¡VUESTRO MUNDO DE MIERDAAA! Odio esta luz. Sé que hay algo detrás. Sé que detrás está la verdad: la sangre, la rabia, la esclavitud, la civilización,la muerte... seres muertos viviendo, creyendo que viven, creyendo que son felices. Quiero ver más claramente esa realidad. Quiero luchar por cambiarla. A parta la luz de mis ojos. Apártala. Por favor. ¡Apártala!"

"Bla, bla, bla... Me da igual lo que digas. Esto es lo que hay. Y te jodes. Te jodes. Nunca apartaré la luz de tus ojos. Nunca. ¡Confórmate con este mundo! ¡Con esta realidad! Nunca podrás ver más allá. Por que no hay nada más allá. Esto es lo que hay. Te jodes. Eres una estúpida, incapaz de ver que no hay nada mejor que esto. Incapaz de ver que la gente es muy feliz, que no puede ser más feliz aún. Incapaz de ver que todos somos libres. Esta es la realidad. La mejor. Lo mejor. No hay nada mejor. Nada más allá. Nada.
Nunca podrás apartar la luz de tus ojos. Nunca. Por mucho que me lo pidas nunca la quitaré de en medio. Sigue suplicando. Me da exactamente igual."


Y la sangre de la chica aquella empezo a hervir. A hervir.

Y ya no suplico. No suplico más.
La furia se apoderó de ella.
Y se dió cuenta de que no tenía que suplicar. De que podía levantarse. Se dió cuenta.
Y se levantó con fuerza.

Y dió un manotazo fuerte hacia lo que tenía enfrente de su cara.
A la luz.

Y lo logró. Logró que desapareciese.
El ser humano que sostenía la luz huyo despavorido. Nunca había vivido algo como aquello. Nunca antes nadie se había rebelado de tal manera.

Y la luz cegadora desapareció.
Y todo aquello que siempre intuyó, lo vió claramente. Vió el horroso mundo. Un mundo que tenía que desaparecer. Tenía que pelear por crear un mundo mejor.
Lucharía contra todas esas luces que cegaban a la gente.
Acabaría con ese mundo odioso. Con la civilización.



Y la luz cegadora desapareció.

viernes, 5 de octubre de 2007

Y una lágrima rodó por su mejilla.
Una lágrima. Una lágrima de dolor y rabia. Una lágrima de sangre. Una lágrima de alegría.
El odio corroía su interior. Era demasiado. Ya no podía más. Estaba harto.
Harto de no hacer nada. Harto de callarse. Y de asentir a todo lo que le decían.
Estaba harto y no padía más. No.
Harto de ver cómo las cosas sucedían ante sus ojos y no hacía ni decía nada.
Harto de ser uno más.
Harto ser alguien ejemplar.
Harto de ser un ciudadano más.
Harto de formar parte de toda esa mierda que le rodeaba.


Odiaba con intensidad toda esa vida suya. Odiaba su vida. La odiaba. La llevaba odiando desde siempre, pero nunca se atrevió a aceptarlo del todo, siempre se calló, nunca dijo nada, y si lo hizo alguna vez fue en voz muy bajita. Le daba miedo reconocerlo. Pero siempre la odió. Siempre odió todo lo de su alrededor.
Pero había llegado el momento que tanto esperó. El momento que hubo de llegar mucho más pronto. Pero eso daba igual. Sucedió. Y eso era lo importante. Por fin. Ocurrió.

Todo cae por su propio peso.
Y esa rabia contenida durante tanto tiempo tenía que caer y explotar. Eso fue lo que sucedió. Explotó. Explotó con una fuerza extrema. El fuego ardía en su interior. Las cenizas de su anterior Vida, de esa Vida de mierda que siempre había tenido, empezaron a gestarse rápidamente en su interior. ¡Buummm! Explotó. Y entonces, él se dió cuenta. Se dió cuenta de que toda esa rabia y ese odio contenido había estallado. Y notó que algo salía de sus ojos. Una lágrima. La lágrima tan esperada. Y entonces empezó a llorar. Y lloró. Y gritó. Gritó con intensidad. Chilló. Saltó y gritó y chilló y lloró. No podía parar. Había llegado el momento. Gritó y saltó y lloró como nunca lo había hecho y como siempre lo había querido hacer. Una mezcla de alegría y rabia. De odio y amor. De dolor y felicidad. Una mezcla de todos sus sentimientos que nunca se había atrevido a reflejar, de todos esos sentimientos que a lo largo de los años había acumulado y ocultado. No quería que aquello acabase. Quería quedarse ahí, saltando y gritando y llorando. En aquel momento era el ser humano más feliz de La Tierra. Era libre. Al explotar toda esa rabia y ese odio que siempre ocultó, al despojarse de ese miedo a hablar, a gritar, a luchar... alcanzó la libertad. Al despojarse de la mierda de vida que siempre había tenido, la alcanzó. La libertad. Libre. Por fin.



No había marcha atrás. Ya no. A partir de ahora comenzaba una nueva época para él. La mejor época de su vida. Tiraría a la mierda la vida que siempre tuvo y comenzaría una nueva época. Una época de libertad, de lucha, de protesta, de grito, de anarquía. A partir de ese momento todo daba un giro de 180 grados. A partir de ese momento lucharía, jodería todo lo que odiaba, no obedecería a nadie, solo a sus sentimientos. Lucharía y atacaría a todo aquello que le provocaba repugnancia. No dejaría de luchar nunca.
A partir de ese momento ya nada sería como antes. Todo cambiaba.

Empezaba para él una nueva época.
Una nueva vida.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Anarquía, querida y vieja amiga


TODO O NADA

No sólo estamos contra el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional, estamos contra cualquier expresión del capitalismo.

No sólo estamos contra el trabajo precario, estamos contra el trabajo asalariado.

No sólo estamos contra el fascismo, estamos contra la democracia.

No sólo estamos contra la ley de extranjería, estamos contra patrias y fronteras.

No sólo estamos contra la globalización, estamos contra todo lo que caracteriza a este decadente sistema.

No luchamos por humanizar el capitalismo, sino para acabar con él.

No sólo luchamos para que todos los niños puedan ir al colegio, luchamos para que la escuela, y todo el sistema educativo, deje de ser la domesticación necesaria previa a la entrada en el mundo laboral.

No luchamos por el reparto de la riqueza y el equilibrio primer y tercer mundo, luchamos por una sociedad sin dinero.

No luchamos por un mundo donde quepan todos los mundos (okupas, policías, machistas, antisexistas, zapatistas, neoliberalistas, revolucionarios, periodistas), luchamos por un único mundo multicolor y plural, por una real comunidad humana mundial.
Estamos hartos de containers verdes y azules, de que nos culpabilicen por cómo está el entomo natural. La culpa es, ante todo, de la forma de producción de los burgueses, los beneficios son de ellos.... acabemos con su forma de producir, con su contagiosa forma de vivir.

No queremos ni oír hablar de: 0,7, mal menor, paz social, subsidios, elecciones, no queremos más administraciones de muerte.

¡QUEREMOS VIDA, LA QUEREMOS YA Y PARA TODOS!

Sabemos que en esta lucha no podemos contar con partidos y ONGS, al contrario. Pero no importa, somos muchas y, cuando los que allí están rompan con esas organizaciones, escupan al burócrata, al negociador, al intermediario y dejen sólo al portavoz y su triste micrófono, seremos más.

No tenemos fechas especiales para salir a la calle, no tenemos nada que esperar ni nada que perder.

¡LA LUCHA ES AQUÍ Y AHORA!




# 2001, Barcelona. Resistencia Anticapitalista

sábado, 29 de septiembre de 2007

(...)
Esos musicoadictos. Esos calmofóbicos.
Nadie quiere admitir que somos adictos a la música. No es posible, simplemente. Nadie es adicto a la música, a la televisión ni a la radio. Simplemente necesitamos más, más canales, una pantalla más grande, más volumen. No soportamos vivir sin ella, pero no, no somos adictos.
Podríamos apagarla cuando quisiéramos.
(...)

El viejo George Orwell lo entendió todo al revés.
El Gran Hermano no está mirando. Está saltando y bailando. Está sacando conejos de una chistera. El Gran Hermano está ocupado en reclamar tu atención a cada momento que pasas despierto. En asegurarse de que siempre estés distraído. En asegurarse de que permanezcas abstraído.
En asegurarse de que se te marchite la imaginación. Hasta que se tan útil como tu apéndice. En asegurarse de que tu atención siempre está ocupada.
Y ésta forma de ser alimentado es peor que ser observado.
Si el mundo te mantiene siempre ocupado, nadie tiene que preocuparse por lo que tienes en mente. Si la imaginación de todo el mundo está atrofiada, nadie más será nunca una amenaza para el Mundo.

(...)

Hay cosas peores que descubrir a tu mujer y a tu hijo muertos.
Puedes ver cómo los mata el mundo. Puedes ver cómo tu mujer envejece y se aburre. Puedes ver a tus hijos descubriendo todas las cosas del mundo de las que has intentado salvarlos. Las drogas, el divorcio, el conformismo, las enfermedades. Todos los bonitos libros, la música, la televisión.
Las distracciones.

A toda esa gente a la que se le a muerto un hijo, tienes ganas de decirles: Adelante. Culpaos.

A la gente que amas les puedes hacer cosas peores que matarlos. Lo normal es quedarse mirando cómo el mundo lo hace por ti. Solamente tienes que leer un periódico.
La música y las risas te consumen los pensamientos. El ruido los ahoga. Todos los sonidos distraen. (...)

Ya nadie es dueño de su mente. Concentrarse es imposible. No se puede pensar. Siempre hay ruido royendo. Cantantes gritando. Gente muerta riéndose. Actores llorando.
Todas esas pequeñas dosis de emociones.
Siempre hay alguien rociando el aire con su estado de ánimo.
Retransmitiendo su dolor o su alegría o su rabia por todo el vecindario con el equipo de música del coche.

(...)

Los expertos en Cultura Griega Antigua dicen que la gente de aquella época no creía que sus pensamientos les pertenecieran. Cuando los griegos de la Antiguedad tenían un idea, creían que un Dios o una Diosa les estaba dando una orden. Apolo les estaba diciendo que fueran valientes. Atenea les estaba diciendo que se enamoraran.
Ahora la gente oye un anuncio de patatas fritas con sabor a crema agria y salen corriendo a comprarlas, pero a éso lo llaman "su libre albedrío".
Por lo menos los griegos de la Antiguedad eran sinceros.

(...)




(Fragmento del libro "Nana" de Chuck Palahniuk. Páginas 28,29 y 30)
La destrucción de todo lo que me rodea para ser feliz.
Tal vez no sea para ser feliz, simplemente para no quedarme sentado en el sofá viendo la puta televisión. O para entretenerme. O para ser un guarro y un "terrorista". Tal vez, solo sea un impulso irrefrenable. O tal vez sea por que soy un infeliz de mierda. Tal vez.

El caso es que quiero prenderle fuego a todo esto que me rodea por los cuatro costados ¿Tú no?
Quiero hacer de mi pis algo útil y por eso, quiero vertirlo sobre todo aquello que odio, sobre todxs aquellxs a lxs que odio. No necesito un cuarto de baño. Me es imprescindible un retrete. Puedo hacer de todos mis "deshechos" algo útil. Si tengo ganas de mear, puedo ir corriendo al BBVA de enfrente de mi casa y echar mi caliente meada sobre su cajero. Y si tengo ganas de giñar puedo ir a la puerta del vecino de arriba que es un imporante empresario y que siempre me está jodiendo con sus gritos, su música a todo volumen... y dejar mis heces en su celpudo. Y si me entran ganas de potar, por que he estado una noche entera bebiendo, creo que es más productivo y más divertido vertirlo sobre la puerta de ese concesionario de coches que tienes cerca, o simplemente sobre ese coche de la marca Mercedes. Y si se te a caducado el Tomate líquido Orlando, no lo tires directamente al contendor. ¡Aprovéchalo! Piensa. Seguro que hay muchos sitios donde podrías vertir ese tomate mohoso. Nos están dando todo el día la vara con que hay que reciclar. Y yo digo: claro que sí. Reciclemos todo eso que normalmente tiramos a la basura. Reutilízemoslo.
Hay tantas cosas por joder y por destrozar... Solo hay que usar la imaginación.


Todo eso que te imponen desde pequeñito. Toda esa mierda que te dicen que es muy bonita. Toda esta mierda que llaman Civilización. ¿No te da asco? ¿No estás harto? ¿De verdad que no quieres acabar con toda esto? ¿De verdad que no quieres destrozar eso a lo que hacen llamar: Felicidad? ¿No quieres romper con tu vida rutinaria de mierda? ¿En serio que no quieres acabar con esos márgenes que tu mismo le pones a tu existencia? ¿Me estás diciendo que quieres seguir con esa vida asquerosa que tienes? No me engañes. No te engañes. No eres feliz. Lo sabes perfectamente. Pero estás a tiempo. Tienes tiempo todavía de ACTUAR.
Usa la imaginación y actúa, lucha, rompe los esquemas de esta sociedad de mierda.



¡¡Nos vemos en el camino!!

viernes, 28 de septiembre de 2007

Un día cualquiera

Son las 7:23 de la mañana.

Voy sentado en uno de los centenares de vagones que hay en el Metro, con dirección a la estación más cercana a mi "centro de estudios", es decir, a mi cárcel. Estoy leyendo un libro cualquiera. La megafonía me jode la concentración con un "Próxima estación: Moncloa. Correspondencia con Línea 6. Final de trayecto". Y de pronto, casi sin darme cuenta, veo que todo el mundo se levanta. Todos a la vez. Se apelotonan en las puertas del vagón. Están locos por salir. Y yo, sigo sentado, leyendo, a pesar de que es la última estación. No quiero bajarme. Pero otra vez la megafonía me despierta de mi lectura: "Este vagón no admite viajeros. Atención. Este vagón no admite viajeros." Y veo que fuera, un hombre me está haciendo señales para que me baje del Metro. Le digo que sí con la cabeza. Con toda tranquilidad, con un "algo" de pasividad, con una lentitud que marearía a cualquiera, abro la mochila y meto, ese libro cualquiera, dentro, me pongo a la mochila a la espalda y salgo. Cuando estoy fuera escucho detrás mía: "¡¡Venga coño!!" Era el hombre de antes.
Con la mirada perdida, con un "algo" de asco, con un "algo" melancólico, me dirijo a las escaleras mecánicas. Veo un joven con una mochila, mirando hacia todos lados, con un gesto nervioso... Por una centésima de segundo se me pasa por la cabeza que es un terrorista, que tiene una bomba en la mochila y que quiera que todo se vaya a la mierda.
A veces pienso que lo mejor sería que todo volase por los aires.
A veces creo que la explosión del mundo entero sería la mejor solución.

Sigo hacia delante. Las escaleras mecánicas están abarrotadas de gente. Al lado de las escaleras mecánicas hay unas escaleras normales y corrientes. No hay nadie subiendo por ellas. Todos prefieren las mecánicas a pesar de estar apretujados. Lo siento. Prefiero las normales. Creo que no me voy a morir por usarlas.

Son las 7:31 de la mañana.

Ya he pasado los aparetejos esos donde se mete el billete para poder entrar en el Metro. Sólo me queda salir del... vestíbulo (no encuentro otra palabra). Y nose por qué. No se por qué, pero me quedo parado. En medio de toda esa gente, freno mi paso y miro a mi alrededor. Y miro los rostros de todas esas personas. E intento mirar también mi rostro. Y me pierdo en ese oleaje de gente. Noto empujones y me doy cuenta de que la gente me mira con cara de mala ostia. ¡Qué idiota! Siempre estoy jodiendo las cosas. Y me pongo a pensar que no quiero ir a mi cárcel, que me quiero ir, que me quiero meter en uno de esos centenares de vagones y perderme en cualquier "Linea de Metro". Pero no lo hago. No. ¡Qué estúpido! Siempre siendo un cobarde.
A veces pienso que lo mejor sería que todo volase por los aires.
A veces creo que la explosión del mundo entero sería la mejor solución.

Y sigo hacia delante. Por fin salgo del "vestíbulo". Estoy en la calle.

Son las 7:36 de la mañana.

Al salir, otro tanto... Todo abarrotado de gente. Salgo y me asaltan 3 mujeres, me están ofreciendo los periódicos esos de mierda gratuitos. No cojo ninguno. Lo siento. Hace frio. Me abrocho la chaqueta. Hace mucho frio. Intento abrirme paso entre todo esa montón de personas. Me pone de mala ostia todo esa manada de gente. Noto el viento helado en mi cara. Por fin he salido de ese baruyo de personas. Camino. Hacia delante. Camino. El semáforo está en rojo. Me da igual. Cruzo. Bajo esa última cuesta solitaria que me llevará, definitivamente, a mi querida cárcel. En medio de esa cuesta, en medio de esa calle en la que no hay nadie; veo a un hombre, de unos 35 años, parado. Ahí en medio. Sin hacer nada. Mirando a todo el que pasa. Es un policía de incógnito. Siempre que vayas por aquí verás a varios. De vez en cuando, al pasar al lado de alguno de ellos escucharás "tiriri. Me recibe." Le miro y le sonrío. Le muestro una sonrisa irónica. Me mira con mala ostia. Sigo bajando. A lo lejos, logró ver a mis compañeros de cárcel reunidos, como siempre, en un corro. Ahí, esperando a que abran las puertas. Camino unos cuantos pasos más. Cuando estoy a 2 o 3 metros de ellos me saludan. Les sonrio. Ya he llegado al corro. Doy la mano a todos. Y empezamos hablar. Comenzamos una conversación cualquiera. Nos reimos. Ahí, esperando a que abran las puertas para poder entrar a nuestras celdas. Esperamos. Riéndonos. Muertos de frío. Reunidos en un corro. Como todos los días.
Siempre lo mismo.

Son las 7:46 de la mañana.


A veces pienso que lo mejor sería que todo volase por los aires.
A veces creo que la explosión del mundo entero sería la mejor solución.

Sólo a veces...

jueves, 27 de septiembre de 2007

Sois vomitivos.

Sois la mayor escoria de este puto mundo disfrazada con olores muy agradables. Pero a mi no me engañais por mucho que lo intentéis, por muchas cosas que me regaleis y por muchas mierdas que me concedais; por muchas sonrisas que pongáis ante mí, no, no me engañais. Os odio. Siento una repulsa infinita hacia vosotrxs.

Os jode, ¡¡¿eh?!! Sí, se que os hierve la sangre al saber que hay gente que no se traga todas esas mentiras que vomitais por vuestras bocas día a día. ¡Os jode un huevo!

No quiero negociar con vosotrxs, no quiero dialogar, no os voy a pedir nada ni a rogaros absolutamente nada. Todo lo que quiera lo voy a coger, sin pedir ningun puto permiso a nadie: lo cojo y punto,¿por qué? por que me da la gana. Yo no tengo ética ni moral como vosotrxs, al menos, no tengo vuestra repugnante ética capitalista; yo voy a tomar lo que es mio y no hay más que hablar. Lo que quiera lo cojeré.
No intenteis hablar con migo, no quiero hablar nada, ninguna cosa con vosotrxs, no quiero perder mi tiempo. Más bien, os quiero destrozar las costillas a patadas.
Voy a dedicar mi vida de mierda a joderos la vuestra. Os quiero amargar vuestro día a día, quiero destrozar vuestras perfectas y lujosas vidas.

No siento ni un poco de compasión. Solo siento rabia, odio,y amor por lo que es mío y me lo robáis, por lo que es de los demás y se lo quitáis.

Usais vuestras leyes de mierda, vuestra policía de mierda, vuestros putos ejércitos, vuestro puto Sistema Democrático para imponer lo que os sale de los huevos/ovarios. Vosotrxs sois lxs violentxs, sois vosotrxs lxs asesinxs y lxs ladrones/as. Sois vosotrxs los mayores hijxs de puta del mundo.

Os voy a joder la existencia. Quiero acabar con vosotrxs. Quiero ver cómo os arrastráis y cómo suplicáis perdón a todxs aquellxs a quienes, a lo largo de la Historia, les habeis destrozado la vida y la dignidad. Esta es mi venganza. Lo vais a pagar con la misma moneda o, incluso, más caro, mucho más caro.
Solo la desgracia os puede hacer despertar de vuestras perfectas y cómodas vidas.


Empieza para vosotrxs una puta pesadilla, un infierno.
¡DISFRUTÁDLO!

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Hace unos minutos, a causa del enorme aburrimiento me puse a darle vueltas a la cabeza y a pensar en la Muerte, pero no en el sentido de qué es metafísicamente, ni si hay algo de después ni todas esas estupideces... no, simplemente he llegado a la conclusión de que morirse, muchas veces, es lo más parecido a estar vivo.

Realmente VIVO. Sí, estás verdaderamente vivo para los demás, ya sea durante 1 hora, 1 mes, 2 años, 1 Siglo o una eternidad... ¡qué más da! Lo importante es que has nacido en sus vidas, el tiempo que dures en ellas es superfluo... o por lo menos no me he querido parar a pensar eso.
A lo que me estoy refiriendo es que cuando estamos vivos no se nos valora, ni se nos recuerda, ni se nos ama ni ná de eso hasta que no ven que sufrimos, lloramos o definitivamente nos morimos. Cuando estamos sufriendo es cuando realmente la gente se acerca a hablar con nosotros, a decir que nos quieren y todo ese rollo; y cuando no somos más que un amasijo de huesos incinerado o estamos bajo tierra mientras nos devoran los bichos, es cuando los de nuestro al rededor sacan a relucir nuestras virtudes, nuestras azañas... es cuando creen haberse dado cuenta de que eramos realmente importantes en sus vidas y se ponen a lloriquear y a gemir de dolor. Cuando ven que no estamos, cuando saben que nunca más les escucharemos... es cuando hablan de nosotros, es cuando verdaderamente piensan en nosotros, es cuando ocupamos una parte importante de su tiempo a lo largo del día, ocupamos su cabeza, sus penas, sus lágrimas... Todos hablan de nosotros, todos dicen que es una gran putada que ya no estemos. Estoy seguro que si, una vez muerto, pudieses escuchar la cena de la familia del Domingo, todos estarían hablando de ti, diciendo lo valioso que eras, diciendo que no pueden seguir a delante sin ti... Si te acercases al corro de tus amigos, escucharías un diálogo simplón que vendría a ser lo siguiente: "Era la ostia, joder, porqué coño se ha muerto?" "le quería muchísimo" "siempre nos hacía reir" "era un amigo de verdad"...
Una vez muertos empezamos a cobrar un verdadero valor en las vidas de la gente que siempre estuvo a nuestro al rededor. Cuando estás vivo eres un elemento más del mundo, nada más, no eres importante, eres un ser como otro cualquiera. La gente te saludará, hablará contigo... pero nunca sabrá ver el verdadero valor que tenías hasta que no se te pare el corazón y se te pongan los labios morados.
La gente te empezará a escuchar de verdad, a prestar atención, a dejarte hablar sin ningun problema... cuando vean que estás sufriendo, cuando vean que estás llorando o que te estás muriendo.

Para alcanzar una verdadera "vida" en los demás, hay que morirse. Todos conocemos ese famoso dicho de "No se valoran las cosas hasta que se pierden", pues sí, muy tópico decirlo, pero muy cierto. No digo que esto que estoy contando ocurra siempre, pero sí que ocurre bastante, sí. Cuando nos morimos todos somos buenos, cariñosos, amables, amigo de sus amigos, dulce... bla, bla, bla.


Piénsalo. Si mañana te mueres, todo aquella persona que te conocía se pondrá triste y empezará a hablar de ti. Todos hablarán sobre ti. En todas sus lágrimas estarás tú. Tu serás el centro de atención. Milagro. Ha habido un nacimiento. Has nacido. La Muerte te ha parido. Durante esa supuesta vida que tuviste te estuvo gestando en su tripa, y cuando se te para el corazón, es cuando la Muerte rompe aguas y te da a luz. Y entonces todos se congregan al rededor de ese "nacimiento". Todos esupen maravillas sobre tí y hablan sin parar sobre ti. No importa nada más. Solo eso. Tu muerte. Tu verdadero nacimiento. Has nacido para los demás. Solo importas tú.
Durante 1 hora, 1 mes, 2 años, 1 Siglo o una eternidad... ¡qué más da! Lo importante es que has nacido en sus vidas, el tiempo que dures en ellas es superfluo...
Si nadie me conoce, nadie sabe de lo que soy capaz
Si nadie conoce el mismo dolor que yo siento…
Si nadie sabe lo que es estar SOLO aun estando rodeado de gente…
No puede entenderme.
Como en todos los lugares hay gente sin ningún tipo de problemas
Y por lo tanto sin ninguna clase de sabiduría, con insulsos sueños…

Los sueños… yo no creo ni tengo sueños, ya que estos están hechos para romperse, ya sea por amor, una ilusión, o algo que se quiera… Sí; puede que tenga un sueño, pero mas bien yo lo considero una ambición. Yo pienso que es mejor vivir sin sueños, por eso no duermo, no tengo nada que me motive a cerrar los ojos.

La gente duerme para soñar o para olvidar…Yo no puedo olvidar ni tampoco soñar,
Lo que debería olvidar es lo que me da fuerzas para seguir vivo y si sueño al no cumplirse… aumento la lista de lo que debo olvidar.
Esto no significa que no tenga esperanza, simplemente no creo en ella…de que te sirve tener esperanzas de que algo pase? No esperes a que ocurran; haz que ocurran depende de ti; TOTAL RESPONSABILIDAD y la gente que no entiende esto NO es libre; la gente que tiene esperanzas se limita; no puede conocer la verdadera razón de existir; y por tanto la felicidad.
Buscarla en objetos y momentos inolvidables si es lo que os llena, todos los olvidareis; pero si eres libre de elegir, tus decisiones son las que te harán fuerte y decidido, y eso será para siempre.

Siempre he creído lo siguiente:
Sufrimiento=dolor=preguntas y dudas=búsqueda de solución=solución=sabiduría=FELICIDAD

Siempre se te pide el 100% en la cancha, en los estudios, en tu casa, en las relaciones amorosas… pero no, la gente no se da cuenta que para llegar ahí hemos podido sacrificar un tanto %, así pues este mundo carece de algo muy necesario: CONSIDERACION
Y creedme si os digo que hay muchas personas que carecen de consideración.
Si no cuento nada de esto a nadie es porque no creo que nadie me hubiera tomado en serio, ni nadie me ha preguntado acaso os ha importado? En mi opinión NO

Hay algo que odio; ver como os desesperáis por cosas que tienen solución, estoy cansado de ver como vienen gente con la que no cruzo palabra pero que con problemas piden mis consejos; hablar y paciencia suele ser la solución; pero tendéis a dramatizar las cosas, os desesperáis porque las cosas no tienen solución en ese preciso momento, la paciencia es fuerza de voluntad.


Si la gente no sigue su propio camino y persigue senderos que le lleven a una felicidad momentánea,
No lograran alcanzar la plena comprensión de si mismos.


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""De Juso para mi amigo ZOBY, ¡ESPERO QUE TE AYUDE!""

lunes, 24 de septiembre de 2007

¿Qué es un HAIKU?

¿Quieres saber lo que son los "HAIKUS"?

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Salud amigx.